Analizamos el agua para saber si es potable, para determinar si tiene alguna sustancia tóxica, y para legalizar pozos en general.
El agua para el consumo humano procede de la lluvia o de la tierra, y se extrae a través de un pozo. Por este motivo es importante realizar un análisis al menos una vez al año, para valorar si sigue siendo apta para su ingesta.
Para analizar la potabilidad del agua de lluvia dejamos que el agua salga del grifo al menos durante un minuto. Después rellenamos un envase estéril y procederemos a observar y determinar sus componentes. El punto de control es la cisterna, donde, si fuera el caso, se tendrían que aplicar las medidas correctivas.
En cuanto al análisis de potabilidad del agua de un pozo, tenemos que recorrer el circuito que realiza el agua desde que sale de la tierra hasta que llega al grifo. Lo más habitual es que el agua pase por un depósito de grandes dimensiones para poder controlar si es apta para beberla.
En este caso también tomamos la muestra desde el grifo de casa, pero el punto de control sería el depósito, que es donde se aplicarían las medidas correctivas si fuera necesario.
También realizamos análisis del agua de las piscinas, para garantizar que son totalmente salubres y aptas para el baño.